Pagó las deudas de su esposo con el culo

Cada vez que quedaba con mi amiga Marta para hacer un trabajo intentaba que lo hiciéramos en su casa para poder ver a su madre. No soy capaz ni de recordar la de pajas que me he hecho pensando en ella y el otro día por fin me tocó la lotería echándole un polvo. Nos quedamos a solas mientras su hija estaba preparando la merienda y se abalanzó sobre mi como si llevara meses esperando poder follarme. Con mi musa del sexo delante, no pude hacer más que dejarle hacer todo lo que quiso conmigo.









