La pervertida se aprovecha de su sobrino cachondo

El que metieron esta abuela y su nieto es uno de esos polvos improvisados que simplemente surgen pero que se quedan para el recuerdo de por vida. Ambos estaban en la cocina y la mujer iba a hacerle la merienda al chico, lo que pasa es que él tenía demasiada hambre y no podía esperar. ¿Y qué hizo entonces?, pues abalanzarse sobre las gordas tetas de su abuela y chupárselas deseando que saliera un poco de lechita. Esto desde luego a su edad era imposible que sucediera, de hecho ahí la única leche que hubo fue la de la polla del muchacho brotando a borbotones.









